Empieza un nuevo curso, para mí, uno de los momentos más importantes del año. Y, antes de iniciar nuevos proyectos, toca repasar el curso anterior y ver si merece dar continuidad a lo que veníamos haciendo. Porque la vida es eso: un cambio continuo. Un movimiento perpetuo que decía Monterroso.
La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.
Por mucho que nos gustaría, la vida y la ficción no se parecen en nada. Por supuesto que hay momentos en la vida que suponen un antes y un después (lo que en la ficción serían los puntos de giro), pero la mayoría no suceden de la noche a la mañana. El cambio se estaba gestando en nuestro interior y/o a nuestro alrededor sin que nosotros nos diéramos cuenta. No estábamos atentos. O era imposible que lo percibiéramos. Y ¿de repente? la urbanización donde…

