Esta mañana, durante el desayuno, Lau y yo hemos continuado hablando sobre qué hacer con nuestra vida. Lo de mudarnos. ¿A dónde? Y siempre me pasa lo mismo: no soy capaz de transmitir, con palabras, mis pensamientos y acabamos en un silencio que no sé si sirve para algo. Ella se marcha a trabajar y yo me quedo en la casa, me siento frente al ordenador y me pongo por escrito. Solo así encuentro la claridad de ideas, lo concreto. Supongo que ya habrá estudios neurocientíficos que lo expliquen, coach y tutoriales con plantillas para ordenar tus pensamientos. A mí me sobra con una página en blanco. A ratos.
Lo que quería decirle a Lau (y no fui capaz) es que es muy difícil por no decir imposible, saber a qué te vas a dedicar el resto de tu vida. Siempre me ha parecido una insensatez. Incluso en mi caso, vocación escritor. Pues anda que no he hecho cosas. Y, aunque siempre me esté quejando, me alegro de haber hecho todo lo que he hecho. Trabajos que pagaron las facturas y pasaron a formar parte de mi experiencia. Ser escritor es vivir condenado a la inseguridad económica y, ahora que la tenemos, ¿cambiar? Quizá ese sea el quid de la cuestión: lo que nos da miedo es quedarnos sin dinero, no tener trabajo. Lo de siempre. Pero no nos da miedo el cambio.
Vivimos en una sociedad que premia la inmediatez y la impaciencia, enseñamos a los adolescentes a monetizar sus aficiones en lugar de fomentar su desarrollo personal a través de cualidades como la curiosidad, la compasión, la resiliencia, la ecuanimidad, la perspicacia y la sabiduría, que solo se consiguen con el paso del tiempo.
Paciencia. Esfuerzo. Y reconocer que no todo depende de nosotros. La palabra fracaso existe por algo. La mayoría hemos soñado con. Algunos nos atrevemos a intentarlo. Y aun así puedes fallar. Lo importante es disfrutar del camino. No es tanto conseguir tu sueño como seguir soñando. Los objetivos cambian con la edad, sí, con los fracasos y los éxitos, aquello que parecía tan importante ya no lo es tanto y lo otro pasa a ocupar ese lugar.
He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito.
Michael Jordan
Estadísticamente, fracasar es más probable que triunfar. Pero cuanto más lo intentes, más probabilidades tendrás de conseguirlo. Si nunca lo intentas, seguro que no lo consigues. Prefiero quedarme en el camino que estar sentado en la cuneta mirando cómo avanzan los demás.
Siempre hemos querido vivir de otra manera. Llevamos mucho tiempo haciéndolo, solo que disimulando. Y ahora sentimos, además, que el lugar donde estamos no es donde queremos estar.
Nos vinimos a Málaga con unos pocos ahorros, sin trabajo. Porque estaba bien comunicada y tenía buen clima. Ahora nos parece demasiado calurosa y masificada.

