En el artefacto anterior te hablaba de finales. American fiction tiene tres. El protagonista, un escritor, es incapaz de darle al director lo que quiere y tiene que improvisar tres finales a cada cual más disparatado. Lo que me pude reír. De verdad. Disfruté mucho con la sátira que hacen del mundo editorial. Y el otro pobre (el escritor) intentando hacer literatura. Como en toda historia que se precie, él también tiene lo suyo: empatía cero. Y dirás ¿Cómo es posible que un escritor no sea empático? No me tires de la lengua. Ser escritor no implica poseer ninguna cualidad humana reseñable. Ni siquiera uno de los valores que compartimos tú y yo. Se puede ser un gran escritor y una mala persona. Pésima. Por supuesto. Y un infeliz. También. Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿deberíamos despreciar la obra de un artista por su calidad humana?, ¿porque haya sido desgraciado? Planteado así parece obvio que estamos hablando de temas distintos. Se puede ser un pintor excelente y. Se pued…
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