Una historia sin filtros
¿Te has parado a pensar por qué muy poca gente se guarda las cosas para sí mismo? Es como si tuvieras que compartir todo lo que te pasa y ponerlo bonito. Pero no todos los días te levantas con ganas. Yo llevo unos días así. Hace un montón que no subo nada a redes porque lo que siento no cabe en una foto, ni en una frase.
Y no tengo a quien contárselo.
No es algo que se pueda hablar por mensaje. Así que le he pedido a Rosana que nos veamos antes del insti. Ella siempre está disponible para mí. Me ha dicho que sí, que sin problema. Y me ha enviado un millón de emojis. No hay nadie que mande más emojis que Rosana. Sus mensajes pueden contener una o dos palabras. Y un millón de emojis. Todo lo contrario que los míos. Dice que es porque yo voy a ser escritor y ella pintora. Cosas de Rosana.
Me gusta escribir, sí, pero mi madre dice que nadie se gana la vida escribiendo, que es mejor que estudie y luego ya veremos. Pero que estudie. Rosana quiere hacer Bellas Artes porque ella quiere ser artista. Pero no hay ninguna carrera para los que queremos ser escritores. Creo que haré periodismo. Rosana dice que se me da muy bien escribir artículos y entrevistas. La verdad es que si yo no lo hiciera el blog del insti no lo actualizaría nadie. Bueno, sí, la profe de Lengua. Pero es que la profe de Lengua solo escribe cosas sobre los libros que leemos o que habría que leer y eso es un rollo. A mí me gusta hablar sobre lo que está pasando en el insti. El otro día un chico me contó que había visto un ratón en el almacén, en la parte de atrás de la cafetería. Hasta me pasó una foto. Y ha sido la entrada más vista del blog. Incluso hay grupos de chicos que, a la hora del recreo, intentan cazar al ratón. Por suerte no lo han conseguido.
He llegado a nuestro punto de encuentro antes de la hora. Estoy un poco nervioso, la verdad. Rosana suele aparecer por la cuesta, pero a veces intenta sorprenderme. El otro día la estaba esperando aquí mismo, escuchando mi música y ella subió entre los setos para darme el susto de mi vida. Así que hoy estoy super atento a todo lo que pasa alrededor. Con los auriculares puestos, pero super atento. No sé cómo lo hace, pero vuelve a hacerlo. Sin que me dé cuenta, se ha colocado detrás de mí y me ha tocado la espalda. He pegado un salto, aunque esta vez no he gritado. Casi se me sale el corazón por la boca.
—¡Empanado!
Rosana está guapísima. No es que lo diga yo, es que todo el mundo sabe que es la chica más atractiva del insti, del barrio entero. Caminar a su lado es ser el centro de todas las miradas y no hay nada que me dé más vergüenza que todo el mundo nos mire. Pero es lo que tiene ser el mejor amigo de Rosana. No entiendo como unos vaqueros y una camiseta pueden sentarle tan bien. Yo me he pasado media hora frente al espejo intentando dominar mi flequillo. Sin éxito. Para que ahora ella me lo despeine.
—¡Empanado! —vuelve a repetir metiendo sus dedos en mi pelambrera—. ¿Cuánto tiempo te ha llevado peinarte hoy?
Nota mental: no volver a contarle a Rosana nada que tenga que ver con mi look.
—Te queda muy bien el flequillo así.
Y lo estira hasta que me tapa los ojos. Sabe lo que me molesta que haga eso. Pero lo hace. Y yo la dejo. Intento peinar mi flequillo mientras caminamos hacia el insti.
—¿Has visto la canción que he añadido? —pregunta.
Tenemos una playlist compartida. Es justo lo que estaba escuchando cuando me ha dado el susto de muerte.
—Muy emo. No sabía que te gustaba ese tipo de música.
—Estoy ampliando mis horizontes —dice con esa sonrisa que es la mejor sonrisa del mundo. Sin esforzarse—. ¿Qué era eso tan importante que tenías que contarme?
Ahora que estoy frente a ella no me atrevo a decírselo. Improviso.
—He estado pensando…
—¡No! Imposible. ¿Tú? ¿Pensar?
Y se pone a correr y dar vueltas. Incluso se sube a una farola y hace altavoz con sus manos.
—¡Atención! ¡Atención! Ramiro ha estado pensando. ¡Atención! ¡Atención! Ramiro ha estado pensando.
Un señor que pasea a su perro levanta la cabeza del móvil y se nos queda mirando. Creo que me voy a morir de vergüenza. Rosana me señala. Afortunadamente, el señor vuelve a meter la cabeza en su móvil y tira del perro en dirección contraria a nosotros. Rosana hoy está más loca de lo normal.
—¿Qué has estado pensando? —dice otra vez a mi lado. Recuperando su normalidad.
Tardo unos instantes en responder. Ahora no me atrevo a decirle lo que quería decirle. Me muero de vergüenza. Soy un cobarde así que improviso:
—Me gustaría que publicases algunos de tus dibujos en el blog del insti —digo por fin.
Y lo que parece imposible, sucede. Rosana se queda callada. Me mira. Callada. Tiene los ojos negros más negros de todo el firmamento. Me quedo mirándolos hasta que creo que voy a caerme dentro.
—¿Se lo has contado a alguien?
No entiendo lo que quiere decir, pero antes de que pueda decir nada, ella vuelve a decir:
—Te mato. Como se lo hayas contado a alguien, te mato. Y puedo hacer desaparecer tu cadáver de tal manera que no quede rastro. Lo sabes.
Dice todo lo anterior muy seria. Tope seria.
—No, ¿cómo iba a hacer yo eso? Pero…
Rosana suspira. Parece aliviada. ¿De verdad ha podido pensar que yo contaría lo de sus dibujos?
—Puedes firmar con un pseudónimo. Al blog le vendría muy bien. Tus dibujos molan mucho.
Rosana me lanza una mirada presumida y se frota las uñas en el hombro poniendo morritos.
—Pero nadie tiene que saberlo.
—Por supuesto —digo afirmando con la cabeza—. Nadie.
—¿Y para esto me has dicho que teníamos que vernos?
Como no sé qué decir, me encojo de hombros y espero que ella vuelva a hablar. Cosa que no tarda en suceder.
—Pues yo hay algo que sí quiero contarte.
Trago saliva. Faltan pocos minutos para que lleguemos a la calle del insti. Allí seguro que nos encontraremos con un montón de gente y no podremos seguir esta conversación. Me va a dar una taquicardia.
—¿Recuerdas lo que te conté de que había empezado a sentir algo por una persona y que tenía miedo de decírselo por lo que pudiera pasar?
Hago un movimiento afirmativo con la cabeza.
—Creo que me voy a arriesgar.
—Ajá —digo.
—Pero antes necesitaría más información.
—Tú dirás —sonrío.
Hoy se publica el primer capítulo de mi relato por entregas “Una historia sin filtros” en la plataforma Fiction Express. Aquí los tienes todos.


