Placer máximo: contemplar el jardín, una tarde de mayo, escuchando Live in Tokyo de Brad Mehldau. Subrayo los verbos: contemplar, escuchar. Y mayo. Mayo, el mes de los albaricoques, es el mejor para, en este jardín, dedicarte a la contemplación. Hoy te escribo para hablarte de eso: del placer de la contemplación, de palabras que se parecen, pero no son lo mismo.
Pero antes.
Me había olvidado de lo mucho que me gustaba Mehldau. No sé cuántas veces habré escuchado sus álbumes The art of the trio (hay varios volúmenes), Metheny/Mehldau y el que te comentaba al principio, Live in Tokyo. Es uno de mis pianistas favoritos y, sin embargo, llevaba sin escucharlo mucho tiempo. Creo que la culpa la tiene el catálogo inagotable de las plataformas digitales. Creo, y de esto estoy casi seguro, que con tal cantidad de oferta es muy fácil perderse en el mar de la mediocridad. Y me pregunto: ¿no había llegado la Inteligencia Artificial, manifestación máxima de una fórmula mat…

