Iba a continuar escribiéndote sobre Telma, sobre el viernes, cuando nos despertó vomitando (otra vez) y yo me golpeé el dedo pulgar del pie derecho y me hice una contusión de segundo grado. El mismo día que fuimos al IES Murgi en El Ejido y comimos en Balerma. Por la tarde, teatro en Torrox, Baile de bestias de Jesús Carmona. Impresionante.
Deberían traer a los institutos a verlo, dijiste. Hacer un pack con Un ewok en el jardín.
El teatro, en este caso la danza, también tiene mucho que decir sobre la salud mental.
Pero no. No voy a contarte nada de esto. Necesito una pausa de mí. Desconectar(me). Y desde que tengo uso de razón mi refugio han sido los libros. En ellos encuentro un orden del que la realidad carece, aunque, tengo que confesártelo, últimamente me aburre la mayoría de la ficción que leo. Quizá esto explique mi deriva hacia la autoficción —no es tan predecible—, el ensayo en general y el baloncesto en particular. Por eso disfruté tanto, también, de Baile de bestias. Gracias p…

