El último día del curso, el jueves 20, tomamos pasteles y cava (que trajo Graciela) en el Club Literario de Torremolinos. Mi yo asceta no puede resistirse a esta combinación: pasteles y cava. Lo reconozco. Debilidades. ¿Seré humano? Además, los pasteles estaban exquisitos. Gloria me contó que la pastelería tenía historia, pero que no la recordaba con exactitud. Le pedí que me lo enviara por correo para poder hacer el cuento. Otra debilidad.
La actual pastelería Marescri, donde Enrique compró los dulces, utiliza las recetas de la antigua pastelería A la Reine Astrid que abrió en Torremolinos allá por los 60, en La nogalera. Según me escribe Gloria, era una pequeña y coqueta pastelería, con obrador propio, que producía unos exquisitos dulces con base de mantequilla. Propiedad de un matrimonio belga procedente de Casablanca, tenía como clientes al rey Alberto II de Bélgica, Lola Flores, Julio Iglesias y algunos otros personajes que nunca pensé incluiría en estos artefactos.
Rafael Pérez Estrada la citó en su novela La extranjera. Este sí se merece estar.
A mediados de los ochenta, cuando Hendrick y Maria Louise Zoete, los propietarios de A la Reine Astrid, se jubilaron, uno de sus empleados abrió la pastelería Marescri. Hasta hoy. Y espero que por muchos años. Nos pilla un poco a desmano, pero se me hace muy largo no volver a comer estos pasteles hasta el final del próximo curso. ¿Te animas?
Tenía otra cosa pendiente: una lista de lecturas para el verano. Que en realidad es la lista de los libros que me gustaría que todo aficionado a la lectura descubriera gracias a mí. Arriesgado. Sí, pero no creo que ninguno de nuestros lectores se sorprenda si no recomiendo lecturas amables y bestsellers. Para eso hay gente mucho más famosa e importante que yo. Y lista. Como yo no deseo la fama, me conformo con descubrir(te) un libro que se convierta (casi nada) en uno de esas lecturas que marcan la diferencia. Y eso no se consigue a la primera. Mucho menos sin conocer personalmente los gustos de cada lector. Así que al final del artefacto lanzaré una invitación. Pero vamos con la lista. Una última advertencia (madre mía, como me estoy enrollando hoy): es más que posible que muchos de los títulos ya los hayas leído. No pasa nada por volverlo a hacer. Te garantizo que cada nueva lectura, de estos libros, aporta pingües beneficios. Lo de “pingües” no pienso quitarlo. Pobre palabra, con lo bien que le queda la diéresis.
Recomendaciones 100% personales
Si esto te parece interesante, échale un vistazo a las obras que he comentado durante estos años. Más de 600 libros, películas, series y documentales que merece la pena recordar.
Libros que deberías leer (al menos una vez en tu vida y a ser posible este verano)
. Clásicos. Novelas escritas hace mucho mucho tiempo que no han envejecido nada mal según mi criterio.
¿Románticas? Cualquiera de Jane Austen
¿Desdichada? Ana Karenina de Leon Tolstói
¿Crítica y demasiado actual? Madame Bovary de Charles Flaubert
. Relatos, género menospreciado en nuestra sociedad actual. Qué se le va a hacer.
Cuentos imprescindibles de Anton Chéjov, el padre de todos los escritores actuales.
El Aleph de Jorge Luis Borges, la madre.
Las llamadas perdidas de Manuel Rivas, mi apuesta de futuro.
Música de cañerías de Charles Bukowsky. Si buscas algo canalla, elige al mejor.
. Novelas que crees que son para adolescentes.
El guardian entre el centeno de JD Salinger
El vino del estío de Bradbury
El camino de Miguel Delibes
El señor de las moscas de William Golding
. Libros de ciencia ficción que hasta a mí (que no leo ciencia ficción) me han gustado
Un mundo feliz de Aldous Huxley
Historia de tu vida de Ted Chiang
. Una novela surrealista (sí, existen)
La espuma de los días de Boris Vian
. La mejor novela (breve) que he leído
Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi
. La mejor novela (de cualquier tipo) que he leído
Los Santos Inocentes de Miguel Delibes
. Un libro inclasificable (te hablé de él hace poco)
Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso
Por supuesto, tengo muchas más propuestas. Estas son solo mis debilidades. Así que invito a cualquier persona que se quiera dejar sorprender a que me escriba un correo electrónico con los cinco libros que más le han gustado y yo le recomendaré dos lecturas de ese tipo que, espero, no conozca. La propuesta es válida para cualquier persona que me escriba. No es necesario que sea ni suscriptor, ni mecenas, ni siquiera que haya leído uno de mis libros. Llámame algoritmo.
Un último apunte: he encontrado el botón para deshabilitar los MEGUSTA de estos artefactos. No puedo ser más feliz. Si quieres reconocer el valor de estos textos, tendrás que escribirme para decírmelo.

