Felixa no va a volver
Empecemos por el final: Felixa no va a volver. Apareció un día en nuestro jardín y ahora el jardín está vacío sin sus maullidos. Los helechos, donde le gustaba echarse la siesta en verano, fueron su último refugio. Cuando un gato siente dolor, busca un rincón donde quedarse agazapado y deja pasar las horas. Telma eligió el extremo de la chaise longue, p…


