(Si el mar no tuviese olas que lo arrancasen y lo devolviesen al mar; si el mar tuviese demasiadas olas —más no las suficientes— para invadir el horizonte; bastantes —pero justo apenas— para asustar a la tierra; si el mar no tuviese oídos para oír al mar, no tuviese ojos para ser para siempre la mirada del mar; si el mar no tuviese ni sal ni espuma, sería el mar gris de la muerte en medio del sol cortado de sus raíces, sería el mar moribundo en medio de las ramas cortadas del sol, sería el mar minado cuya explosión amenaza al mundo con su memoria de elefante. Pero los frutos. ¿Qué pasaría con los frutos? Pero los hombres. ¿Qué pasaría con los hombres?)
¿Recuerdas, cuando salimos a pasear, los pájaros que se lanzaban en picado al mar? Dos días después, el día que apareció una rueda trasera pinchada (me niego a extenderme sobre esto, me niego a que nuestro coche sea el protagonista de otro artefacto), ese mismo día, vi una nube de pájaros, una nube de gaviotas y cormoranes (creo) que vol…


