En el artefacto anterior, donde escribí “galán”, tenía que haber escrito “jazmín”. Me corriges nada más leerlo. Me recriminas que te gustaría leer los textos antes de que los publique, como antes. Te respondo que así te sorprendes más. No te convenzo. Si escribo algo demasiado íntimo, te aseguro, te lo daré a leer. Sigo sin convencerte. Negociamos. Llegamos a un punto muerto. Tú que sí, yo que no. ¿Recuerdas aquel poema? ¿Cómo pude escribir “galán” en lugar de “jazmín”? ¿El subconsciente?
Reviso el artefacto y pienso que debería haber añadido una cita de Ortega y Gasset.
El Padre Schebesta, explorador y misionero, que ha sido el primer etnógrafo especializado en el estudio de los pigmeos, probablemente la variedad de hombres —como ustedes saben— más antigua que se conoce y a la que ha ido a buscar en las selvas tropicales más recónditas, el Padre Schebesta, que ignora por completo la doctrina ahora expuesta por mí y se limita a describir lo que ve, dice en su última obra de 1932, sobre…

