Lunes, quinto día de la cuarentena
A las siete suena el despertador y Telma no espera ni cinco minutos para entonar su maullido. La acarició, tranquilizo y me levanto. Organizo mis ideas, escribo hasta las diez y media. Llamo a la puerta de la habitación de invitados, pero Lau ya está abajo. Ha terminado la lista de las alumnas, lo que sea que estaba hac…


