Lau me cuenta que la clínica deportiva ya ha comunicado a los alumnos a los que ella impartió clase que ha dado positivo. Manu, su jefe, le ha enviado un mensaje de audio diciéndole que la reacción está siendo muy drástica, que no se asuste si se dan de baja. Le pido a Lau que no se preocupe ahora por eso. Lo que ella tiene que hacer es pensar en ella. En ponerse bien. Si se quedase sin alumnas, si la despidieran, saldríamos adelante como hemos salido hasta ahora. No te preocupes ni lo más mínimo. Además, el mensaje de tu jefe no sonaba a amenaza. No, no, coincide. Pero sé que se preocupa, que no puede dejarlo a un lado igual que yo no puedo pensar en otro tema y llevo alimentando este diario toda la mañana, leyendo en internet noticias relacionadas, recopilando datos y estadísticas para construir mejor mis argumentos. Me dice que vale, pero lo dice con la boca pequeña, la boca pequeña detrás de la mascarilla azul. Qué ganas de morder esa boca. Vale, dice y se marcha. ¿Qué vas a hacer…
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