Lunes, duodécimo día de la cuarentena.
Apago el despertador y vuelvo a dormirme. No tengo ganas de levantarme. Ni de leer. A las ocho y media dejo de dar vueltas en la cama y me preparo una manzanilla. Lau abre la puerta de su habitación y me pregunta ¿Pilates? Hacemos una clase, preparo el desayuno y le regalo tres cuartos de mi tostada de manteca color…


