Fin de semana intensivo de jardín. Resultado: verde radioactivo. Tenemos los aloes más mimados de la costa oriental de Málaga y el jazmín más revoltoso. Hemos vuelto a cambiar su configuración: ahora queremos que crezca hacia la ventana de la cocina, desde la que vi el ewok. La buganvilla blanca no acaba de tirar mientras que la rosa ya está loca y despendolada. Ojalá me pasará a mí igual con la nueva novela. Digo nueva pero no lo es. Me está costando mucho volver a coger el ritmo. No aguanto una hora delante del portátil. Escribo por toda la casa. Sin Telma. Soñé con ella. En mi sueño era blanca, completamente blanca, y joven, mucho más joven que cuando nosotros la adoptamos. Sonreía. Telma nunca sonrió de esa manera, lo sé.
Era una mezcla entre Byron y Telma, te digo mientras desayunamos. Lloras. No puedo consolarte.
Vago por toda la casa con el portátil a cuestas y sin Telma. En la habitación de invitados (que hemos vuelto a montar), en la mesa de la cocina, en el salón y en mi lugar…


