Recordamos la lluvia. La recordamos sobre la piel, sobre el sombrero oscuro de las que la recibían. Hummmm, le decían. Hummmmm, y se la bebían. Antes. Hummmmmm, decíamos, hummmmm, la lluvia. Y nos la bebíamos. Nos la bebíamos con las trompetas elásticas que teníamos antes. Nos la bebemos con las trompetas negras de ahora.
Nos la beberemos con la boca firme, oscura, abierta que tendremos después. La lluvia dice pin, pin, pin. La tierra se la traga. La lluvia dice pin, pin, pin. Nosotras nos la tragamos. La lluvia viene de sitios y sabe cosas. Se está bien aquí abajo. Se está bien en este bosque. En este trozo de tierra. En este trozo de mundo. La lluvia nos despierta, un despertar fresco y renovado. La lluvia nos hace grandes, nos hace crecer. ¡Hermanas! ¡Amigas! ¡Madres!
Tenía mucho miedo de programar este libro en el Club de Lectura Medioambiental de la Universidad de Málaga. Encantó. Menos mal. Ana Álvarez —la persona que creyó en este proyecto y me da rienda suelta, me trae y me llev…

