Mira lo que me escribió Esther:
Tus artefactos me reconcilian con la belleza de las miradas nobles, esas que se escriben con palabras. Me encantan y son un lugar perfecto en el que estar y quedarse un rato, antes de volver a la rutina.
Sus palabras me ayudan a enfrentarme, de nuevo, a esta pantalla en blanco donde te cuento lo que he leído, anoto revivo lo que hemos hecho. Hay semanas que me cuesta mucho elegir solo un momento. Darle prioridad a tal o cual idea. Se ha convertido en un acto litúrgico, que termina por transcender lo que había pensado. Eso de lo que quería hablarte. Porque escribir (para mí) es siempre ir más allá de lo que conozco.
Hoy también. Y eso que me he levantado metaliterario.
Recién despertado, me he descubierto pensando lo que iba a escribirte (A la luz de las siete de la mañana), retocando aquella frase que se me ocurrió mientras paseaba junto al mar (Los aviones juegan con las últimas luces del día…


